Tecnología en el sector inmobiliario: del escaparate al dato

El sector inmobiliario español ha aprobado en madurez digital por primera vez. Un 5,2 sobre 10 frente al 4,4 de la edición anterior, según el Informe de Madurez Digital 2025-2026 de CBRE, elaborado con más de veinte compañías que gestionan en conjunto más de 100.000 millones de euros en activos en España.

Dentro de esa media conviven ritmos diferentes. La gestión de propiedades y la comercialización de alquileres son las áreas que más avanzaan. La promoción y la valoración de activos arrastran el retraso. El orden nos indica cómo ha entrado la tecnología en el negocio inmobiliario. Primero se pulió el escaparate y solo después se ha empezado a tocar la etiqueta del precio.

Un aprobado con la IA empujando por detrás

El informe proyecta 6,6 puntos para 2028 y el dinero acompaña esa expectativa. El 45% de las compañías prevé destinar entre el 1% y el 5% de su facturación a tecnología y digitalización este año, y otro 25% invertirá por encima del 5%.

El salto más amplio está en la inteligencia artificial generativa. El 71% de las empresas del sector ya la utiliza en su operativa, el triple que en la edición anterior, sobre todo para generar contenido y analizar documentación compleja. Nueve de cada diez incluyen además la estrategia de datos dentro de su plan digital.

El movimiento encaja con lo que ocurre en el resto del tejido tecnológico español, donde las empresas especializadas en IA pasaron de 309 a 959 en doce meses.

Poner precio a una vivienda sigue siendo el punto difícil

Que la valoración vaya por detrás tiene menos que ver con el interés del sector que con el acceso al dato. El portal te enseña lo que pide el vendedor. El precio al que se firma la escritura está en otro sitio, y llegar hasta él exige acuerdos, integraciones y permisos que una agencia media no suele tener a mano.

 

A eso se suma un sesgo humano difícil de corregir. Quien vende su casa la valora con la subjetividad de los recuerdos, el apego al inmueble, etc., y cualquier modelo automático entrenado únicamente con anuncios hereda esa distorsión. La brecha entre precio publicado y precio de cierre es habitual, cambia mucho de un inmueble a otro y se mueve con el ciclo del mercado.

Qué hace la IA en el trabajo de un agente inmobiliario

El uso más extendido pasa por analizar comparables, redactar documentación y filtrar contactos antes de que lleguen a una visita. Empiezan a aparecer también asistentes que preparan una nota de encargo, cierran una cita o envían la ubicación al comprador.

Un ejemplo reciente está en Málaga. Huspy, una proptech fundada en Dubái en 2020 y con sede europea en Madrid, ha abierto allí un hub desde el que trabaja con más de un centenar de asesores colaboradores en la provincia. Su modelo consiste en dar a esos profesionales una plataforma que se encarga de la parte administrativa de cada operación para que ellos mantengan la parte comercial.

En la presentación del hub, Ziad Nassar, CEO adjunto de la compañía, explicó que están desarrollando una herramienta de valoración apoyada en un acuerdo con los registradores para acceder a datos reales de transacción.

El planteamiento se repite en las plataformas que están entrando en el mercado español. La tecnología se ocupa del «back» del proceso y el agente sigue delante del cliente.

Una agencia mediana no va a montar un equipo de cuarenta ingenieros para conseguir algo equivalente, y tampoco le hace falta. La vía razonable pasa por la IA que ya viene incorporada al software con el que trabajas. Microsoft 365 Copilot resume un expediente largo, prepara el borrador de una nota de encargo o cruza correo y calendario sin salir del entorno de siempre.

Lo que hay debajo de una plataforma inmobiliaria

Un anuncio decente lleva fotografía en alta resolución, vídeo, plano y con frecuencia un tour virtual. Si multiplicamos eso por una cartera de varios cientos de inmuebles y le sumamos la documentación escaneada de cada expediente, el almacenamiento deja de ser algo secundario. Un almacenamiento cloud crece con el catálogo y sirve esos documentos sin obligarte a redimensionar cada trimestre.

Luego está el pico. Una campaña en portales o el arranque de temporada disparan las visitas a la web y la carga del CRM en cuestión de horas. Y por debajo circulan datos personales y financieros de compradores, con todo lo que eso implica en control de accesos y copias de seguridad.

En un encuentro sobre inteligencia artificial en pymes organizado por la Cámara de Madrid, con participación de acens, se insistió justamente en el orden de los pasos. Muchas empresas persiguen resultados de IA con los datos todavía dispersos y los procesos a medio estructurar.

Ese orden empieza por decidir dónde vive cada cosa. La web y el CRM de una inmobiliaria en temporada alta necesitan servidores cloud que absorban el pico sin que el comercial llegue a enterarse.

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