Tu perfil público de Instagram, material para la IA: el caso Muse Image
Si tenías el perfil de Instagram abierto, durante la semana del 7 de julio cualquier usuario pudo pedirle a la inteligencia artificial de Meta una imagen construida con tus fotos. No te llegó ningún aviso, porque el sistema no estaba diseñado para enviarlo.
Esa función viajaba dentro de Muse Image, el primer modelo de generación de imágenes de Meta Superintelligence Labs. Aguantó setenta y dos horas en el aire.
El arroba que abría tu perfil
Escribías el nombre de una cuenta pública dentro de una petición en la app de Meta AI y el modelo tomaba las fotos recientes de ese perfil como referencia para construir lo que le pidieras. Meta lo presentó como una herramienta creativa: una invitación de evento, una felicitación de cumpleaños con la cara de un amigo.
No hacía falta subir ninguna imagen. Bastaba con el nombre de usuario. Quedaban dentro todas las cuentas públicas de mayores de 18 años. Las únicas excluidas eran las cuentas privadas y las de menores.
Quien aparecía en el resultado no recibía notificación alguna. La propia ayuda de Instagram lo dejaba escrito.
El permiso que no se te pidió
El diseño era de exclusión voluntaria. Nadie tenía que dar su permiso para entrar: había que buscar el interruptor y apagarlo a mano.
Ese interruptor vive en el apartado Compartir y reutilizar, dentro del permiso que deja a otras personas reutilizar tu contenido en Instagram y con las funciones de IA de Meta. ¿Cuándo fue la última vez que entraste ahí? Muchas cuentas ni siquiera llegaron a verlo, porque el despliegue avanzaba por fases y empezó por Estados Unidos.
Apagarlo tampoco arregla lo anterior. Desactivar el ajuste corta las generaciones futuras. Las imágenes que alguien creó antes siguen circulando.
Para un negocio, alguien podía coger tu material de marca y devolver al feed una versión sintética con tu logotipo puesto donde no toca.
Europa quedó fuera del lanzamiento, no del alcance
Muse Image no llegó a la Unión Europea el día de su estreno. Un perfil español abierto seguía siendo referenciable desde una cuenta estadounidense, así que la ausencia de despliegue no equivalía a estar a salvo.
El RGPD exige base legal explícita para tratar rasgos biométricos, y una casilla marcada por defecto no funciona como consentimiento informado. La AEPD lleva tiempo advirtiendo sobre el uso de imágenes sin autorización para alimentar modelos generativos. Meta ha dicho que quiere expandir la herramienta al resto de mercados, y su llegada a Europa depende de cómo resuelva ese punto.
La presión que acabó con la función vino del sector audiovisual estadounidense. La agencia CAA calificó el lanzamiento de irresponsable y el sindicato de actores SAG-AFTRA pidió a sus miembros que desactivaran la opción. El 10 de julio Meta actualizó su comunicado y retiró la mención de cuentas. Muse Image continúa operativo con el resto de sus funciones.

Dónde está el interruptor
El ajuste sigue en su sitio, porque cubre más funciones que la retirada. Abre Instagram, entra en tu perfil y toca el menú de las tres líneas. Busca Compartir y reutilizar y desactiva publicaciones y reels dentro del permiso de reutilización con IA. El texto varía según la versión de la app, y si no aparece es que todavía no ha llegado a tu cuenta.
La otra vía pasa por Privacidad de la cuenta y el perfil privado. Protege más, aunque no sirve a quien necesita el escaparate abierto, como un fotógrafo o una tienda.
Merece la pena volver a este apartado cada vez que la plataforma anuncia una función nueva de inteligencia artificial. El valor por defecto lo decide ella. Si lo que te preocupa es la suplantación de identidad de tu marca, en el blog repasamos hace tiempo cómo protegerse de los deepfakes desde el lado empresarial.
Lo que no depende de una actualización
Un perfil de Instagram es espacio alquilado. Las condiciones las escribe Facebook y cambian cuando le conviene, como se ha visto en tres días. Lo que queda bajo tu control empieza por el dominio, la dirección estable de tu marca aunque mañana cierres cuentas o cambies de red social.
Sigue por la página web propia, donde tú decides qué se publica y qué permisos hay sobre ello. Y termina en los originales de tu material gráfico, guardados en un almacenamiento en la nube, quedan al margen de cualquier revisión de términos de servicio.
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