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‘Una nube de emprendedores’, Tribuna de José Cerdán para El Economista

25 de abril, 2014

La posibilidad de compartir contenidos con tus amigos ya lo permitían Tripod o GeoCities antes que Facebook”, escribe José Cerdán en su tribuna para La nueva revista especializada en Tecnología de El Economista: “Lo que ocurre, es que antes te costaba una eternidad hacer una conexión WAP”, y además “tener una plataforma de aprovisionamiento electrónico te comía casi el 75% de tu presupuesto”.

Hoy día la situación ha cambiado, y “gracias al cloud, pagas por el uso real de los recursos consumidos y no tienes que hacer grandes inversiones por adelantando”. Por ello, el CEO de acens apunta: “Si unimos una situación económica que anima a emprender junto a unas prestaciones tecnológicas que facilitan el negocio tenemos la combinación perfecta para crear esta nube de emprendedores”.

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TRIBUNA PARA EL ECONOMISTA (págs. 16-17, 16 abril 2014, José Cerdán, CEO de acens)

 

Una nube de emprendedores

 

Más de 350 millones de resultados mostrados en apenas medio segundo. Eso es lo que muestra Google si buscas la palabra “cloud” para redirigirnos a todo tipo de empresas que ofrecen almacenamiento, servicios de tecnología, hosting, formación, antivirus… Y si repetimos el experimento con la palabra “emprendedores”, el buscador muestra más de 9 millones de resultados.

Cloud y emprendedores. La nube y las startups. ¿Una moda pasajera? Lo cierto es que ojeando las acepciones de la RAE sobre la nube, habla de “masa de vapor acuoso suspendida en la atmósfera”, de “agrupación o cantidad muy grande de algo que va por el aire” o de “cantidad grande de personas o cosas juntas”…. las definiciones recogen varias de las cualidades que servirían para definir parte de las virtudes de la nube tecnológica y de las ventajas que ofrece desde el punto de vista del emprendimiento. Claro que, hay que tener cuidado, pues según en la frase en que la conjugues el término, el significado puede  variar: “vivir en las nubes”, “caído de las nubes”, “ponerse sobre las nubes”, “andar en las nubes”… y nos llevaría a otro de los tópicos que empezamos a escuchar en los medios de que si toda esta nube de emprendedores que estamos viendo no son sinónimo de otra burbuja puntocom como la vivida en el boom de internet hace 14 años.

En acens, que llevamos desde 1997 innovando en la forma de acercar la tecnología y la presencia web a las empresas que ayer fueron emprendedores y a los emprendedores que mañana serán grandes empresas, creemos que, aunque en ocasiones al cloud se le ha puesto por las nubes, esta vez nos encontramos en un escenario diferente.

Si lo pensamos bien, la gran diferencia entre las startups de hace una década y las de ahora, es el coste de acceso a la tecnología y los servicios y funcionalidades de negocio que ésta ofrecía.  Por poner algunos ejemplos, algoritmos de búsqueda y posicionamiento de palabras ya lo ofrecían Overture o Inktomi antes que Google; la posibilidad de compartir contenidos con tus amigos ya lo permitían Tripod o GeoCities antes que Facebook; y la oferta de cupones y comparaciones de precio ya lo ofrecían Letsbuyit o Coshopper antes que Groupon.

Lo que ocurre, es que antes te costaba una eternidad hacer una conexión WAP para comprar algo; hoy no sólo haces la compra móvil en apenas unos segundos, sino que estás recibiendo en tiempo real recomendaciones de gusto de amigos de tus redes sociales; antes tener una cuenta gratuita de Yahoo! mail con 100 MB era una locura; hoy nadie se conforma con menos de 1 tera. Antes tener una plataforma de aprovisionamiento electrónico te comía casi el 75% de tu presupuesto; hoy gracias al cloud, pagas por el uso real de los recursos consumidos y no tienes que hacer grandes inversiones por adelantando.

Así que si unimos una situación económica que anima a emprender junto a unas prestaciones tecnológicas que facilitan el negocio tenemos la combinación perfecta para crear esta nube de emprendedores. El interés que despierta la nube está comprobado. Y muestra de ello, es que la primera edición del curso “Cloud Startups” que puso en marcha acens junto a Telefónica y la Universidad Rey Juan Carlos, ha formado con éxito a más de 20.000 emprendedores digitales.

Y es que nuestra vinculación al mundo emprendedor va más allá, apoyando programas como Seedrocket o Iniciador. Otros grandes proyectos que conocemos en acens de primera mano, al ser desarrollados por Telefónica, y en los que la nube está presente y directamente vinculada al desarrollo empresarial y a la creación de empresas emergentes son Wayra, Talentum, Think Big o Amerigo. De hecho, su crecimiento está siendo tan importante que ha llevado a la operadora a proponerse dar una vuelta de tuerca más lanzando, hace apenas un mes, Open Future, que se convertirá en el punto de unión de todos esos proyectos, con socios terceros, ya sean gobiernos, Instituciones o empresas privadas, repartidos por todo el mundo.

Claro que además de tener una buena idea de negocio, buenas relaciones y una tecnología útil, lo que también necesitan los emprendedores es pasión e ilusión. Disfrutar de su proyecto con la misma energía y ganas que le pones a otras cosas de tu vida. Sobre todo para no desfallecer en el primer intento. Parece que en nuestra cultura fallar equivale a fracasar, cuando en Estados Unidos casi todo hombre de éxito se ha levantado sobre un fracaso anterior. Que se lo digan a Edison, que alardeaba de haber averiguado 1.000 formas diferentes de cómo no hay que hacer una bombilla.

Y precisamente, lo que la nube permite hoy es probar nuevos procesos, metodologías y escenarios sin poner en riesgo el día a día de tu negocio. No todos los días se inventa un iPhone o nace un Google. Claro que para innovar tampoco hace falta. Basta con observar y mejorar algo existente, añadir a un servicio, un matiz o una funcionalidad especial para mejorar lo existente y, sobre todo, teniendo bien claro cómo vas a monetizar esa idea. Un aspecto que muchas veces descuidaron las grandes startups de hace más de una década, más preocupados en el time to market y en conseguir usuarios para impresionar a sus inversores, que en ingresar dinero.

Hoy, afortunadamente, la gran ventaja es que el acceso a internet tiene unos ratios de penetración impensables hace años. Sólo el año pasado en España se incorporaron 700.000 nuevos internautas y ya hay más de 15 millones de compradores online. Las empresas también venden y compran más –el B2C creció en 2013 en España un 13,4% facturando 12.383 millones de euros–, y de la mano de tabletas, smartwatches, ropa inteligente, smart TV y un sinfín de “wereables” los usuarios y empresas están accediendo a un nuevo mundo para recibir servicios y promociones, compartir contenidos y sociabilizarlos. La gente querrá seguir haciendo lo mismo que hace ahora –comunicarse, compartir, comprar…– pero mediante las nuevas formas de interactuar que lleguen.

La nube de emprendedores demuestra que es el momento de poner en marcha nuestras ideas, proyectos y necesidades. Tienes que añadirle tu tag identificativo. No lo pienses más. La nube no sólo te proporciona la tecnología para hacer realidad tu proyecto, sino que además, te permitirá hacerlo a un coste menor del que tuvieron que hacerlo las startups de hace década y media. Tienes todas las cartas, ahora te toca a ti jugar la partida.

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